Ajedrez Caballeros del Tablero
15Abr/21Off

Final de Cheron revisado

En los glamorosos 80's compré un libro de ajedrez delicioso que me dió muchos momentos agradables cada vez que lo consultaba. Se trata de "Oxford Companion to Chess" de David Hooper y Kenneth Whyld. Existe ahora una segunda edición. Es una enciclopedia en un tomo, similar a la de Golombek que trata cada tema relacionado con el ajedrez a manera de entradas tipo diccionario.

En una de las entradas no podía faltar Andre Cheron, el teórico de finales cuyo trabajo es de culto en el mudo de los enterados en finales de partida.

Cito la entrada en el Oxford Companion:

Andre Cheron (Foto de Wikipedia)

CHERON, ANDRE (1895-1980), jugador, analista y compositor francés, Juez Internacional de Composiciones de Ajedrez (1957), Máster Internacional de Composiciones de Ajedrez (1959). Campeón de ajedrez de Francia en 1926, 1927 y 1929, jugó para su país en la Olimpiada de Londres de 1927. En su juventud se trasladó a los Alpes suizos debido a su frágil salud y desde entonces dedicó la mayor parte de su tiempo a estudiar el juego. Compuso tanto estudios como problemas pero sobre todo investigó el final básico. La segunda edición de un tratado de cuatro volúmenes, Lehr und Handbuch der End- spiele (1969-1971), fue la culminación de muchos años de trabajo. Su objetivo era presentar toda la información conocida sobre el final básico junto con una selección de los mejores estudios relacionados con esta fase. Se basó en muchas fuentes y añadió, sin excesiva modestia, una considerable contribución propia. El trabajo es lectura imprescindible para los estudiantes del final de partida.

En la otra referencia fundamental en teoría de finales, dedicada solo a peones, escrita por Maizelis, los ejemplos tomados de la obra de Cheron son muchísimos.

El tema que me interesa comentar es sobre un final que el Oxford Companion imprime en la entrada de Cheron, y que les mostraré más adelante.
El enunciado idica que Cheron fue el primero en darse cuenta que ciertos finales se pueden ganar solo si la regla de las 50 jugadas se elimina. Y eso es cierto como lo han demostrado las famosas tablas de finales Nalimov y las Lomonosov... pero en el ejemplo que ponen no funciona para demostrar el aserto. El análisis de Cheron era suficiente para los jugadores de la época y el conocimiento teórico que se tenía sobre algunos finales no había cambiado aún llegados los años 80. No sucede así después de la llegada de los monstruos de silicio, que han desmentido afirmaciones, corregido estudios, y mostrando algunos errores de concepción de aperturas que han obligado a los jugadores a ser más cuidadosos en lo de creer lo que digan los autores, sobre todo en nuestro ajedrez, dadas las enormes complicaciones y la escala de sus posibilidades.
En el diagrama que sigue, Cheron da una solución para la Victoria de las blancas que, según él, no se puede obtener sin eliminar la regla de las 50 jugadas.

Resulta que no es así. Las tablas Nalimov dan soluciones varias para tomar el peón antes de la jugada 50, sin menoscabo de la ventaja, lo que daría lugar a que la contabilidad para declarar tablas por 50 jugadas debe comenzar desde 0 otra vez.
(En el capítulo 9 del reglamento FIDE indica que
9.3 La partida es tablas, bajo una correcta reclamación del jugador que está en juego, si:
9.3.1 escribe en su planilla su movimiento, que no puede ser cambiado, y declara al árbitro su intención de realizarla, lo que dará lugar a que, en los últimos 50 movimientos por cada jugador no se hayan realizado movimientos de peón ni capturas; o
9.3.2 se hayan completado los últimos 50 movimientos de cada jugador sin movimientos de peón ni capturas.

En la posición de Cheron, en la jugada 40, las tablas Nalimov se las arreglan para tomar el peón sin menoscabo de la ventaja.

Como veremos, la complejidad de la posición con tantas posibilidades geométricas es tal que ni aún a expertos en finales, acostumbrados a examinar concienzudamente las variantes pueden afirmar sin ayuda de cómputo preciso la corrección de sus análisis.

He aquí la posición de marras...

En el ajedrez de competencia en nuestros días, los finales tienden a dejarse de lado en la preparación del ajedrecista promedio, dado que por los ritmos actuales en torneos, las partidas se deciden en el medio juego o por especulación de tiempo y no por conocimiento teórico o por capacidad de resolver complejidades de los finales. Pero es obvio que mientras más preparado se está en esa fase de la partida, más posibilidades de maniobrar correctamente  o de tomar decisiones en cuanto a la cantidad de piezas o la estructura de nuestros peones se refiere.

29Mar/21Off

Sobre números, granos, escaques y variantes

Este es un artículo que publiqué hace años en otro blog, que por el momento está fuera de línea.

Sábado, 26 de Septiembre de 2009

chessnumero
LuxAeterna
En un párrafo del próximo libro de Russek, aún en preparación, encontré el famoso número de granos de trigo que según la leyenda, bastaría para pagar los servicios de Sissa por haber inventado el ajedrez.
18.446.744.073.709.551.615 granos de trigo.
Me costó tanto trabajo dimensionar el número en la mente que traté de leerlo. Debo decir que no fue tarea fácil el tan solo llevar la cuenta de tríadas de posiciones decimales para darme cuenta que hablábamos de trillones.

Puse aquí un audio para que sepan como debe ser leído, aunque es interesante tratar de deducirlo con lo que aprendimos de números en primaria. Intenten nombrarlo antes de escucharlo dando clic en el siguiente enlace.


Un trillon es cosa seria. Un trillón es un millón de billones. Un billón es un millón de millones (!).

El tiempo que llevaría contar desde cero hasta un billón (a razón de una cifra por segundo, día y noche) es de 32mil años (tiempo superior al de la existencia de civilización en la tierra).*
Contar mil billones tomaría 32 millones de años (tiempo superior al de la presencia de seres humanos en la tierra).
Y contar un trillón (10 elevado a la 18 potencia) lleva la friolera de 32mil millones de años (más que la edad del universo). El número de Sissa es dieciocho veces eso…

Mil millones es un Giga (10 elevado a la potencia 9)
Un billón (un millón de millones) es 10 elevado a la potencia 12, o sea un Tera.
Mil billones son un Peta (10 a la 15 potencia)
Un trillón (un millón de billones) es un Exa o sea 10 a la 18 potencia.
Imaginemos el montón de granos para Sissa. La tierra tiene una masa de 6 cuatrillones de gramos.

La Idea de Sissa era, como es bien sabido, colocar un grano de trigo en el primer escaque, dos en el segundo, cuatro en el tercero y así hasta completar los sesenta y cuatro. !Es un descanso saber que el tablero no tiene una fila más de escaques! tan solo con un escaque más, el número de Sissa doblado crece de manera demencial.

Esto me llevó a recapacitar en el árbol de variantes que existe en cada posición, y que crece no de casilla en casilla, sino de pieza por pieza en esa posición dada.

Sin duda la complicación y el número de posibilidades de acomodo de piezas del ajedrez a partir de la posición inicial y siguiendo sus reglas es una combinatoria que rebasa nuestro cálculo mental y el de cualquier computador. Por ahí leí (no me da el cerebro ni para recordar donde) que los cálculos no se podrían hacer durante el tiempo que lleva existiendo el universo…. daban razones para el aserto.

Para darnos una idea, pensemos en el número de posibilidades que existen tan solo para el posible acomodo anagramático de las cinco vocales en cinco posiciones sin tomar en cuenta que cada posición pudiese dejarse sin letra. El problema es exponencial y dependiente del número de posiciones y letras permitido. Y para acabarla de complicar, en ajedrez hay que seguir un órden alterno entre dos bandos de letras y una serie de reglas inhibitorias de colocación.

Para cada jugada siguiente, es necesario colocar un “layer” (una capa sobrepuesta) donde tenemos que hacer otro planteamiento posicional con evaluaciones y planes totalmente diferentes.

Verdaderamente somos unos optimistas cada vez que jugamos y confiamos en encontrar la combinación correcta para ganar…

Les dejo por escrito el número de Sissa, de más de 18 exas:
Dieciocho trillones, cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones, setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince granos de trigo.

Para más sobre el tema de los números en ajedrez, visita:
¿Por qué pierde un GM?

*(Los ejemplos de números vs. tiempo, son de Carl Sagan)

27Oct/20Off

El Estudio Artístico

El siguiente es un artículo que publiqué en un blog personal hace tiempo.

"La música es el arte que expresa la ciencia de la acústica,
la pintura el arte que expresa la ciencia de la óptica
y el ajedrez el arte que expresa la ciencia de la lógica."

M. Botvinick

El Estudio Artístico (Final Artístico) en ajedrez, es una obra intelectual comparable a la composición musical, pictórica o literaria.
El compositor del estudio, como cualquier otro artísta, se ciñe a temas específicos y a reglas estéticas determinadas.

A diferencia de los problemas de ajedrez, el autor le propone al solucionador un enunciado simple ("juegan las blancas y ganan" o "juegan las blancas y hacen tablas"), sin obligarlo a un número fijo de jugadas ni a finalizar con mate. Se trata de obtener una posición que no deje lugar a dudas del desenlace y en la que las negras no puedan revertir el resultado. (Esto es, si tal posición final se jugara sin equivocaciones y siguiendo la "teoría" o técnica conocidas)

En las composiciones de Finales Artísticos a menudo se presenta una introducción, seguida de un planteamiento temático y el desarrollo de la idea del compositor que casi siempre lleva a un final poco esperado o francamente sorpresivo, lo que da un gran impacto estético.
Algunas veces las variantes son temas secundarios (como en música) y que son puestas como un valor agregado y no simplemente como un burdo parche para que funcione la idea principal.

Dado que el número de jugadas en las que tiene que ser resuelto el enunciado (ganan blancas o las blancas hacen tablas) está abierto, la impresión de que se parece a una partida real aumenta el goce estético. Nada más emocionante que ir descubriendo jugadas brillantes al momento de resolver el planteamiento. Es como si de repente nos convirtiésemos en un genial e implacable jugador que tiene todo bajo control y que, por más inteligentes que sean las respuestas del contrario, el control es absoluto.

En los problemas de mate en X jugadas, es observado como regla general, que la primera jugada no sea un jaque o una captura. Esto es debido a que estas opciones son casi siempre las primeras que se le ocurren al solucionador y debido al corto número de jugadas que se exigen, daría una facilidad de solución que es inmediatamente apreciada como de poco valor estético, ya que no hay sorpresa ni dificultad.

En los finales artísticos, esto no es una regla. Es posible que las primeras jugadas solo sean una máscara para que las verdaderas fuerzas protagónicas no sean evidentes a simple vista. Asi, unas veces el jaque, o la captura de piezas importantes tiene como resultado un cambio brusco en la valoración de la posición resultante y esto no se percibe como una falta, sino como una manera de alargar la solución con combinaciones, aunque forzadas, de no fácil ejecución. Como en todo, en eso de alargar por alargar existen autores con más talento que otros, asi que el campo de la composición está lleno de aciertos y desaciertos. Es una prueba más de que se necesita un cierto criterio para distinguir aquello que vale de lo que es un trabajo chapucero. Tal como en otras artes.

Quizás es por esa necesidad de tomar ese tipo de decisiones basadas en el criterio, es que el Final Artístico goza de menos seguidores que los problemas de mate. Requiere de la participación esmerada del solucionador (aún cuando la respuesta le sea dada) y de cierto grado de conocimiento técnico. 

Contrariamente a la música, que puede ser escuchada por cualquiera sin necesidad de estudio previo, el arte de la composición ajedrecística requiere de un aprendizaje previo para su goce cabal, lo que desgraciadamente, lo aleja de muchos posibles diletantes. Sin embargo, quien decide poner un poco de empeño, que por otro lado, es parte del ajedrez mismo, se verá recompensado por haber adquirido una nueva forma de goce estético que le regalará incontables momentos de plena satisfacción.

30Sep/20Off

Un ajedrez no bélico/político/religioso/clasista/sexista

Otras ocasiones he expresado ya que el juego del ajedrez no necesita una narrativa bélica, ni una representación antropomórfica de sus componentes. El argumento que le ha servido de escenario, dos reinos en oposición, genera un espíritu de competitividad, pero en muchos puntos enfermizo. Es bueno que sea un juego que implique un reto ─ una apuesta ─, esto es, un certamen o concurso en donde dos mentes tratan de llegar antes que el otro a una meta, por medio de la razón y la habilidad de cálculo geométrico, aritmético, análítico y en el que la memoria y el reconocimiento de patrones así como la creatividad y la toma de decisiones ante disyuntivas son las herramientas para lograrlo. Pero esto no convierte al ajedrez en un afán por "destruir" al oponente, aún cuando se coloquen obstáculos, falsas pistas o argucias para dificultar el éxito a quien compite en la partida con piezas diferentes... o por lo menos no debería, si no se utilizaran narrativas bélicas.

Mucho en la narrativa argumental bélica del ajedrez implica la aniquilación de un supuesto enemigo. Todos los términos que se usan son bélicosos e implican la idea de matar, atacar, defender, romper, atrapar, eliminar o dar mate a un supuesto monarca enemigo. Entiendo que buena parte del encanto con el que muchos principiantes son atraídos por el ajedrez es por el escenario cuasimedieval y la supuesta batalla campal en la que un bando, un conductor heróico, logra sortear peligros y con "valentía" arriesga la vida para obtener la victoria.

A medida que se progresa en el manejo de piezas y se comprenden secuencias de movimientos patrones y variantes, el componente antropomórfico de las piezas deja de tener importancia, pero no así el carácter violento de la "lucha" por ganar la apuesta. Toda la parafernalia simbólica, lenguaje incluído, genera un ruido psicológico que en mi opinión es innecesario y aleja de la comprensión de lo verdaderamente sustancial en el ajedrez. La capacidad de reconocer patrones, idear soluciones a problemas dinámicos (esto es, que cambian constantemente) y plantarse ante la adversidad. En otras palabras, emplear el pensamiento crítico para resolver problemas de manera creativa.

Comprendo que el juego del ajedrez es un universo minúsculo que ha adquirido una carga cultural y representativa de una parte de la historia del hombre, sus estructuras mentales, sus simbolismo, su metáfora, sus contradicciones de género, de clase, de visión encontrada del mundo, entre reinos y dominios y sus estructuras sociales.

Tampoco se me escapa la comparación frecuente entre los personajes ficticios del ajedrez y los comportamientos de roles sociales y psicológicos que han ayudado como ejemplo para que sean entendidos procesos mentales de grupos e individuos y a través de esas analogías clasificar y tratar de componer o mejorar las relaciones sociales y las conductas virtuosas o nocivas. Esto es claro en obras como la del dominico Jacobo de Cessolis, circa 1330, en su delicioso libro "El juego del ajedrez o Dechado de fortuna".

Todo eso no obsta para decir que las virtudes como ejercicio mental, como incitador de la creatividad y como deporte (en el sentido de practicar una actividad) están por sobre su metáfora (o su metonimia) y no dependen de ella.

En el artículo al que hice referencia al inicio ya elaboré un ejemplo de como sería el ajedrez si los nombres de las piezas y sus roles en el argumento narrativo del mismo fueran cambiados. Tanto personajes como situaciones serían diferentes, pero su estructura mecánica sería idéntica, solo que con otra escenografía, con otra superestructura ideológica.
Por ej., si estuviera dirigido a chicas, el rey sería ahora una bella chica, la dama sería ahora su hermano, galán, que quiere ligarse a la chica de otro barrio. Familiares y amigos ayudarían a que eso sucediera. El objetivo del juego sería ver quien logra primero una cita inevitable con la chica huidiza.

Un nuevo paradigma no paradigma.

Partiendo de la idea de que el ajedrez tiene un encanto "per se", he buscado la manera de quitar del mismo todo aquello que implique un escenario ya no digamos bélico, sino antropomorfizado.
La competitividad no está a discusión aquí. Es bueno que exista una rivalidad o que se plantee a manera de concurso la consecución de un objetivo. Es obvio que se encuentran más ideas si existen diferentes equipos creativos que si solo se plantea una problemática a un solo investigador. Ya Bronstein había sugerido que el ajedrez es un problema planteado a un individuo para resolverlo en un lapso de tiempo determinado, con el agravante de que hay otro solucionador que modifica constantemente el problema, y que puede llegar antes a la meta.
Planteado así, el objetivo final del juego sería encontrar una solución en la que por medio de unas reglas acotadas, en un espacio dado, se reduzca la movilidad de una elemento móvil determinado, utilizando otros elementos o unidades con características de movimiento geométrico diferentes. Dicho de este modo, el panorama puede parecer árido y no es muy atractivo para muchos. Entiendo el valor de la fantasía, la metáfora y el correlato, sin embargo me parece que las satisacciones que da el ajedrez van más allá de la descarga de adrenalina cuando simbólicamente le descerrajo la cabeza a un enemigo imaginario... el ajedrez, como las matemáticas y la música, merece una apreciación per se.
La música no necesita de una narrativa que la explique como una representación de la naturaleza (aunque hay obras en las que representar sonidos naturales es el tema) y las notas no representan cada una a un personaje ficticio. La matemática es otra actividad racional que requiere de creatividad, y aunque tiene un lado utilitario, la satisfacción que se desprende del mero hecho de comprender o de solucionar una situación matemática es  ajena a la problemática del entorno social o psicológico. Le damos la connotación de problema, por su grado de dificultad, no por su apariencia con un problema situacional o social. Las matemáticas son una actividad intelectual que no requiere de paradigmas alegóricos.

Algo estamos haciendo mal en la educación cuando no motivamos a nuestros niños estudiantes a apreciar, gozar y valorar la curiosidad, la creatividad y la búsqueda de lo correcto, la investigación de aquello que se nos hace misterioso y el amor por hallar la "verdad" entendida como algo provisional. Esa verdad solo ajustada a nuestro máximo esfuerzo y a nuestra capacidad de guardar aquello que nos ha mostrado su corrección (o su ineficacia, ya que los valores negativos son datos importantes) y a la espera de encontrar en el futuro un dato más que modifique en un sentido o en otro lo que sabemos. Y en cambio los enseñemos a pasar encima del prójimo, a primar el resultado por sobre el proceso de obtenerlo, a ganar a toda costa aún sin entender lo que hacemos.

El sortear los problemas que se presentan en una partida de ajedrez y llegar al objetivo planteado, antes que el bando del otro color, genera una satisfacción de la misma manera que resolver una ecuación en un concurso, o componer una pieza musical,  encontrar un antiviral antes que otro laboratorio o descubrir una explicación a determinado fenómeno físico.

Lasker, filósofo y matemático que fue Campeón Mundial de ajedrez durante 20 años, escribió una obra sobre el tema del ajedrez llamada Lucha (no confundir con el libro casi homónimo de Hitler), imbuido como estaba en la vorágine de las guerras y las revoluciones de su tiempo. Además de entender al juego como una competencia entre psicologías lo percibía como un trabajo odiséico que necesariamente requería de un enemigo enfrente. Interesante el análisis que Einstein hace de su obra, siendo ambos amigos, pero eso ya es una digresión al tema que trato. Baste decir que la de Lasker es una de tantas formas de conceptualizar al ajedrez que considero equivocada.

Por otro lado, en cuanto a su poder para desarrollar la facultad analítica, Edgar Allan Poe, en "Los crímenes de la calle Morgue", se decantaba por las "damas" (checkers) y el whist, cuando opinaba sobre juegos de ingenio, porque según él el ajedrez es complicado porque tiene demasiadas complejidades por su número elevado de piezas diferentes y no requiere de ingenio sino de buena memoria y cuidado... pero sabemos que no es así. En ese juego de las damas, las piezas son simples discos sobre un tablero y la destreza radica en habilidad... y aunque tiene sus dificultades, es bastante básico a mi juicio. Requiere ser astuto, pero no llega a ser un reto complejo y rico en diferencias de tipos de pensamiento para lograr el objetivo como el ajedrez.
El juego de Go, mal llamado ajedrez chino, es otro ejemplo de sencillez en el planteamiento, pero en este caso la complejidad de solución requiere de planeación profunda, reconocimiento de patrones, creatividad, memoria y sutileza en anticipación de variantes al colocar una piedra en el reticulado. Aún con el lenguaje semi bélico, la idea del Go no es matar al oponente, sino obtener espacio en el tablero. Un órden de ideas superior, en mi humilde opinión.

Pero no estamos preparados para dejar de lado el romanticismo que exudan 500 años de una narrativa bella pero perniciosa, instigadora de violencia pero catárquica, generadora de ilusiones pero al mismo tiempo adoctrinadora silenciosa para el odio o la sensación de supremacía o sojuzgamiento.

En este ejercicio de crear un juego (un set) de piezas que no simbolice una noción bélica/política/religiosa/clasista/sexista, diseñé unas cuyo grafismo denota el movimiento básico de cada unidad.

Cambiar el nombre de cada pieza sería entonces necesario, para que la carga descriptiva no evoque el tema bélico/medieval y para ello se podría usar una nomenclatura que haga referencia a su movimiento o a algo que lo evoque. Por ej. En vez de caballo, usar algo como "octón", diagonal o "diagón" para el alfil, ortogonal u "ortogón" para la torre, Estrella para la dama o "estrela" y asterisco para el rey, o "rasterix". El peón sería "puntero", o punkt.

Para que los programas electrónicos de ajedrez sigan reconociendo esa nomenclatura podría colocarse la letra que los identifica en la actual notación, así entonces tendríamos Rasterix, Destrela, Adiagon, Coctagon, Tórtogon y Punkt. O rax, destrela, adiago, cocto, tórtogon y puk.
O siendo minimalistas, simplemente la letra que los identifica internacionalmente. Como a las notas musicales o a los símbolos algebráicos.
El jaque sería "tocado" y el mate "atrapado", tomar o comer sería "borrar" y el enroque se denominaría "entroque" y su acción "trocar" o "entrocar".

Estoy cierto de que un cambio así sería una encomienda que se antoja imposible, dadas las profundas raíces que el ajedrez ha tendido a través de su historia. Quizás se podrían organizar clubes o cursillos para niños o para interesados en este planteamiento y que en lo subsiguiente se comenzara a virar de lo violento a lo edificante y que ese nuevo paradigma comenzara a tender su propia textura de redes mentales en un futuro más sintético pero no menos rico cultural y éticamente, y suficientemente sofisticado en lo intelectual y en sus aportaciones como generador de pensamiento crítico racional. Un resorte para el avance creativo y evolutivo de nuestras futuras sociedades.
En todo caso, quien aprenda a jugarlo desde un principio en su variante no paradigmática, podrá jugarlo en su versión tradicional... pero lo entenderá desde una perspectiva diáfana y ayuna de violencias, discriminaciones o egolatrías.

"L'art pour l'art" y el amor por la pureza de razonamiento.

Adendo:
Dejo este extracto del texto de Edgar Allan Poe tomado de su famoso
"Los crímenes de la calle Morgue"

Y este del libro de Jacopo Cessolis
"El juego del ajedrez o Dechado de fortuna"

Adendo 2
A las 7:20 pm:

Vladimir Nabokov, escritor ruso-estadounidense (1899-1977), zoólogo aficionado especializado en los lepidópteros y compositor de problemas de ajedrez, en su novela titulada "La Defensa", dice lo siguiente sobre su personaje principal Lushin, un gran maestro de ajedrez, modelado a partir de Akiba Rubinstein, gran maestro de ajedrez polaco, (1882 –1961).
“Encontraba en ello un profundo placer (jugar ajedrez sin ver el tablero, 'a la ciega'): no tenía que tratar con piezas visibles, audibles ni palpables, que por la singularidad de su forma y la textura de la madera le causaban permanente desazón, aparte que las veía tan sólo como la molesta y burda envoltura de las exquisitas e invisibles fuerzas del ajedrez. Cuando jugaba a ciegas era capaz de sentir esas diversas fuerzas en su pureza original. No contemplaba entonces las talladas crines de los caballos ni las cabezas brillantes de los peones, pero sentía con toda claridad que esta o aquella casilla imaginaria estaba ocupada por una fuerza definida y concentrada, de modo que le era posible concebir el movimiento de una pieza como una descarga, una sacudida o el fulgor de un relámpago, y el tablero entero de ajedrez se imantaba de tensión, y sobre esa tensión él ejercía un dominio total, concentrando aquí y liberando allá toda la energía eléctrica".

25Sep/20Off

Tableros Mínimos

Mesa para jugar ajedrez. Isamu Noguchi, 1944. (Fotografía de Olga Alexandrova)

Un poco de creatividad o ver las cosas de manera diferente, cambiando el punto de vista o la perspectiva desde la cual vemos la realidad rutinaria, aquello que nos enseñaron desde siempre y que estamos acostumbrados a no cambiar y por lo tanto a actuar acomodados a esos moldes que sabemos que funcionan, hace que salgamos de patrones de conducta o modos de pensamiento anquilosados o atorados en acciones que no evolucionan sino muy lentamente.

A partir de un diseño de una mesa para jugar ajedrez de 1944, del escultor Isamu Noguchi, que forma parte de una muestra de arte surrealista, me surgió el prurito de diseñar (otra vez) algún tablero fácil de reproducir y que tuviera ese chispazo eidético para ver las cosas de manera diferente y pensar fuera de patrones de conducta cómodos.

Les dejo 4 nuevos tableros donde las piezas interactúan en una escenografía diferente, haciendo sus coreografías de siempre pero sin la red de protección de un tablero escaqueado.

Pueden descargar el pdf para impresión de los tableros con escaques de 5cm en esta liga.

Tableros Minimos

Aquí dos diseños más de cuando me interesaba tener un tablero con casillas circulares

 

20Sep/20Off

Hash Tables y Table Bases, ayudas comunes para los motores de análisis

Seguramente el ajedrecista amateur no modificará la configuración de su motor de análisis preferido, pero muchas veces se encontrará con que algunas interfases para usar esos motores le hacen preguntas sobre el tamaño de hashtables que prefieren en su máquina o donde se encuentran las tablebase para que pueda ser consultada por la interfase (GUI, game user interfase). Es conveniente saber mínimamente a qué se está refiriendo, y por qué cambiar esos valores puede resultar en una mejora o un empeoramiento de la capacidad de análisis de su programa.

Una hashtable es un "cache" o memoria temporal donde un programa de análisis de ajedrez guarda posiciones y valoraciones de las mismas que ha analizado durante una partida. Se utilizan para no tener que repetir ese cálculo constantemente en esa partida en específico. Las etiquetas para guardar esas valoraciones atienden a conceptos como transposiciones, estructura de peones, material, repetición y otras más técnicas y el programa puede decidir no ir más adelante en el análisis de una variante si encuentra una o varias etiquetas de hashtable al analizar esa variante.

Es evidente que existe una relación inversamente proporcional entre el tamaño de memoria ram para guardar esas valoraciones (que pueden ser de miles de variantes) y el tamaño de memoria ram para procesar el análisis. A mayor cantidad de memoria para hashtable, menor capacidad para procesar y mayor tiempo en el análisis. Dependiendo del algoritmo que cada programador de motor diseñe para su programa, la cantidad de hashtable puede ser definitoria de la fuerza de cálculo y la calidad de la valoración sobre la próxima jugada a realizardentro del horizonte de jugadas que puede evaluar el motor.

Las hashtables son diferentes de las endgame tablebases, éstas son una colección exhaustiva (total) de los finales con todas las posibles jugadas que llevan a la victoria de un bando o a las tablas. Solo se han podido coleccionar todos los finales que contengan 7 piezas (reyes y peones incluidos). Debido a la enorme cantidad de espacio virtual requerido, esas colecciones se colocan en servidores en la "nube". Existen tablebases para 5, 6 y 7 piezas, pero a las de 7 piezas solo se pueden consultar bajo paga de por medio. Actualmente, muchos motores de análisis buscan en ciertas etapas no llegar a un mate, sino a una posición que las tablebase digan que la partida está ganada. Es una especie de mate teórico... o de un camino sin salida a la victoria.
Una explicación más profunda acerca de las tablas de finales, se colocó en este mismo blog, haciendo clic en la siguiente liga:

Qué son las «Tablas Nalimov»

27Jul/20Off

Miguel Zaragoza y su programa especial sobre Caballeros del Tablero

El brillante jugador regiomontano, de edad cercana a los 10 años, pero con fuerza muy superior a su categoría tiene un canal de youtube donde entrevista a personas que tienen la pasión por el ajedrez. En esta ocasión realizó un "especial" sobre el club Caballeros del Tablero.
Miguelito, como nos permite aún llamarlo cariñosamente, se perfila como gran un promotor del ajedrez en N.L.
Muy interesantes sus preguntas ...

19Abr/20Off

“Una Cuartilla Sobre el Ajedrez”


Colaboración de nuestro compañero ajedrecista
Dr. Moisés R. García Velázquez.

De los enredos del juego ya ni hablar, son tantas sendas laberínticas en tantas variantes que tienden a causar un sueño inquieto las primeras veces que te dedicas a revisarlas.
Muchos juegan por el placer de la competencia, arriesgando y tratando de ganar a ultranza pero con poco sustento en la realidad del tablero. Muchos otros han aprendido a resistir estos embates alocados y vencer al final de la partida por metódico y sistemático aprovechamiento de desventajas, cambiando todas las piezas posibles y comiéndose peoncitos. (Método que no está prohibido claro está). Los hay pocos que conservan todas las piezas y juegan una real batalla en toda su magnitud, sin cometer serios errores, calculan y tratan de sacar ventaja de su visión de variantes y su juicio posicional. Se diría que juegan en función de la posición.
Y esta capacidad de juzgar una posición y decidir si ofrece posibilidades de ventaja, igualdad o desventaja es lo que distingue a un jugador de ajedrez consumado. Tal vez no vea muchas variantes o jugadas adelante pero conoce los planes intrínsecos de las estructuras de peones presentadas, identifica las casillas débiles y las fuertes, las piezas buenas y las piezas malas, la posición segura o insegura del rey y hace planes en general basado en esas características (y otrasmás) y luego empieza a cacular lo que se necesita hacer para llevar a cabo estos planes.
Todos los seres humanos aprendemos por imitación cualquier habilidad, pero luego surge la personalización de la habilidad donde cada individuo le da su propia interpretación.
En el ajedrez sucede los mismo.
Lamentablemente de adultos nos aproximamos a las actividades con el temor del que dirán, de error o de la vergüenza, (rasgo muy adulto) al contrario de lo que hacen los niños, que se pueden caer mil veces y luego luego lo vuelven a intentar.
Esto debería de permitir a todo jugador alcanzar su pleno potencial.
No todos tienen la misma capacidad, hay quienes tienen el talento innato de la visualización y el cálculo, otros tendrán la comprensión posicional y la memoria para retener dichas posiciones.
En una población determinada, habrá malos, regulares buenos y excelentes jugadores de ajedrez.
Si nuestra finalidad no es vivir de esta disciplina, arte, ciencia, deporte o como lo querramos ver, entonces el disfrute de la reproducción de partidas y el juego informal ocasional debería de ser suficiente.
Empero, como dijo Tal, esto es un virus que te infecta sin darte cuenta de que estas infectado.
Si en algo se puede usar el tiempo y disfrutarlo, de modo sano hay que hacerlo.
El ajedrez es una posibilidad. La música, el deporte, el arte son muchas otras áreas donde invertir el tiempo como hobbie o como profesión.
Al final del dia, todos nos guardaremos en igualdad de circunstancias, en la misma tierra, hasta la siguiente partida.

21Dic/19Off

Extractos de «Secretos de Ajedrez» de E. Lasker

Traduzco un artículo del libro de Fred Reifeld "The Treasury Of Chess Lore", de Editorial Dover.

Alexander Alekhine

 

Edward Lasker


Al finalizar la penúltima ronda del torneo internacional en Scheveningen en 1913, Alekhine se había asegurado matemáticamente del primer premio, y Edward Lasker tenía una buena oportunidad de ganar el tercer premio. El siguiente extracto de "Los secretos del ajedrez" de Lasker habla de la celebración resultante y sus consecuencias. ...

Después de ganar este juego, ciertamente estaba de buen humor, y cuando Alekhine, de igual ánimo, propuso llevar a todo aquel que quisiera ayudarlo a celebrar su victoria, a un club nocturno, no dudé en aceptar, sintiéndome seguro de que ganaría mi juego de la última ronda y que no tendría ninguna dificultad en hacer tablas mi partida aplazada con te Kolsté. Él, como Janowski, Olland y Yates, se abstuvo sabiamente de unirse a la fiesta.
Pero los dioses que habían hecho que Janowski perdiera ante Yates y, por lo tanto, liberaron a Alekhine de todo cuidado, quisieron lo contrario. Alekhine ordenó champán para todos, incluidas varias hostesses francesas que se encargaron de vaciar las botellas rápidamente y reponerlas sin demora. A medida que avanzaba la noche, Alekhine se embriagó felizmente y se negó a dejarnos ir a casa. Lo extraño que noté fue que insistió en bailar exclusivamente con una mujer aproximadamente el doble de su edad y el doble de su circunferencia, aunque había muchas chicas jóvenes alrededor. Alrededor de las cuatro de la mañana, Mieses, que era el único que quedaba además de Alekhine y de mí, se escabulló silenciosamente. Eran más de las siete cuando finalmente cerraron el club, y Alekhine y yo nos tambaleamos a casa en una forma deplorable. A las nueve en punto sucedió lo inevitable. Me senté a jugar mi partida aplazada y la arruiné en unos pocos movimientos. Adiós, tercer premio. Lo único bueno de la velocidad con la que perdí el juego fue que me dejó unas pocas horas para dormir antes de comenzar la última partida de la tarde. De lo contrario, podría haber descendido aún más. Gané la partida, pero el Dr. Olland y Yates también ganaron, así que tuve que estar satisfecho con el quinto lugar. Incluso con eso me sentí eufórico por el resultado, ya que gané para mí el reconocimiento oficial como Maestro Internacional. Sin embargo, juré que nunca más volvería a beber y mirar a las chicas durante un torneo.

Alekhine apareció tarde para su partida, y su mente todavía parecía estar en el club nocturno. Janowski hizo un pequeño trabajo con él, logrando así no más, sin duda, reducir la diferencia entre sus puntajes a medio punto; pero el resultado de este juego una vez más convenció a M. Nardus de que Janowski podría vencer a cualquier maestro en el mundo si solo lo intentara a medias. Y así Janowski podría continuar depositando un cheque tamaño razonable a Nardus el primero de cada mes. Podría haber vivido cómodamente con este estipendio, pero al tercer día del mes, por lo general, lo limpiaban nuevamente, debido al comportamiento irracional de las ruedas de la ruleta en los diversos centros de juego a los que se puede acceder fácilmente desde París.

Alekhine, Janowski, Nardus y yo decidimos quedarnos otra semana en Scheveningen para recuperarnos en su soleada playa de la tensión del torneo. Pero un par de días después, solo Nardus y yo quedábamos. Alekhine de repente declaró que tenía que ir a París en una misión urgente, cuya naturaleza no podíamos imaginar. Y Janowski parecía haber olvidado inexplicablemente que había prometido ver a un amigo en Ostende justo después del torneo. En su caso, fue más fácil suponer la causa de su partida. Junto a Montecarlo, Ostende tenía el casino más famoso de Europa. Para Janowski, con sus bolsillos repletos con el segundo premio, estar a tiro de piedra de Ostende y no desafiar sus mesas de ruleta, era tan improbable como ver a Nápoles y luego no morir.

Apenas había regresado a Inglaterra durante una semana, cuando recibí un cable de Alekhine en el sentido de que le habían robado en París y que le gustaría pedir prestado cincuenta libras. Al mismo tiempo, me informó que había hecho arreglos con los clubes de ajedrez del Hotel Continental y el Café de la Régence para patrocinar un breve match de tres partidas conmigo el mes siguiente. Le envié el dinero, aunque me sentí un poco desconcertado por la historia del robo. Cuando llegué a París para jugar el partido, le pregunté a Janowski qué sabía sobre el asunto y me dijo que Alekhine había aparecido en París con esa mujer rotunda que había conocido en el club nocturno de Scheveningen, pero que después de una semana ya no la habían visto en su compañía.

Nuestra conclusión fue que, robo o no, la mujer tenía el dinero, y lo que se supo más tarde acerca de las inclinaciones amatorias de Alekhine, aportó evidencia circunstancial a favor de nuestra conclusión.

Cualesquiera que fueran sus debilidades o aberraciones de la norma en materia de sexo, Alekhine se había convertido en una torre de fortaleza en el ajedrez. Perdí las tres partidas del match.
Secretos del ajedrez.

Las dos partidas del artículo
Para escoger entre ellas, dar clic a los puntos suspensivos arriba del tablero.

 

11Oct/18Off

Las mieles del juego sin errores

Hace cerca de 10 años que escribí, en otro blog, este artículo. Espero que guste a quienes no lo conozcan:

A finales de los 70’s apareció en la revista mexicana “Tiempo” un artículo del MI Kenneth Frey, que en aquel entonces era el jugador mexicano más exitoso desde los tiempos de Torre Repetto (Frey es ahora uno de los más fuertes GM de ajedrez por correspondencia). Dicho artículo, del que no tengo ya copia alguna, hablaba de una partida entre dos olvidados jugadores en 1870, en la ciudad de Viena. Según recuerdo, el tema del artículo de marras era que el juego de ambos bandos había seguido un curso basado en el sentido común y en la premisa de que, sin errores, la conclusión es que no se debe perder. Creo que el título era algo así como “la partida perfecta” o “sin errores”. Es una miniatura que me mostró a la ciega un buen amigo de aquellos días, Cesar Tort, de regreso a casa en un taxi compartido después de un torneo. Llegando a casa la puse en el tablero y corroboré los análisis que, según me me había contado Cesar, había leído en el metro en la susodicha revista.
Muchos años más tarde me vino a la mente la partida y la busqué en la mega-base. Ahora la analicé con Rybka y me doy cuenta que ha soportado el paso del tiempo ya que básicamente no tiene desperdicio, ambos jugadores hicieron lo correcto y el blanco siguió con buen juicio una línea pragmática (teniendo según Rybka una oportunidad de mejorar, pero prefirió no meterse en juego poco claro) y que lleva a unas increíbles tablas después de aventurar a su rey en un larguísimo viaje hasta la sexta línea, dejando a su país de origen en lontananza. Para haber sido una partida jugada en una época en que las posibilidades de profundidad de análisis y la fuerza táctica de los motores de silicio actuales era inimaginable, me sorprende la corrección y sobre todo la decisión con que fue jugada.
Les muestro la partida y después les comento algunos aspectos interesantes que descubrí mientras la buscaba…

Cuando puse la posición de sacrificio de alfil en el chessbase, el resultado de la búsqueda me dió inmediatamente la partida de 1870, pero también me presentó 12 partidas más con resultado de tablas . Pensé que a alguien más se le habría ocurrido el sacrificio en la apertura vienesa (es paradójico que fuese jugada en Viena 🙂 ) así que revisé las partidas que surgieron en la búsqueda, y para mi sorpresa, ¡Todas ellas habían seguido exactamente la secuencia de la de Hampe-Meitner!. Ninguna se desvió con las líneas secundarias (ni el blanco ni el negro). La repetición más moderna y ya con posibilidad de que los jugadores pudiesen haber analizado previamente las variantes con un buen “engine” es de 2003, de unos jugadores argentinos. Me parece muy dudoso que esas partidas hayan sido resueltas en el tablero, porque ninguna presenta la más mínima desviación de la primigenia. La necesaria preparación de la partida en un torneo moderno, indica que es poco probable que los jugadores escojan una línea tan arriesgada sin conocerla, lo que me hace pensar que en todas esas partidas los oponentes conocían la susodicha partida modelo y se limitaron a repasarla burdamente sin empacho, para lograr unas tablas interesantes sin tener que concertarlas en las primeras jugadas, como muchas tablas “de compadre”. Quizá lo desconocido de los nombres de la partida de 1870 aunado a la sencillez de la partida, la hacen candidata para “representarla” si alguien se la encuentra por primera vez. ¿Que piensan?