Ajedrez Caballeros del Tablero
7Ago/152

Nueva edición electrónica de Leyendas del Ajedrez

522689_10151978961960355_739724472_n[1]

El anecdotario sobre el tema del Ajedrez que escribió y compiló nuestro querido amigo ajedrecista Alfonso Lobo de la Garza, Presidente Honorario del Club Caballeros del Tablero, tiene ahora nueva cara.
Se trata de una edición online, que puede ser visitada de forma gratuita desde cualquier computadora, tableta o smartphone.
Una auténtica inmersión en los temas que apasionan al autor en este por siglos apasionante mundo de los escaques y trebejos.
Los invito a dedicarle un tiempo agradable a la lectura de este interesante tomo. Es recomendable hacerlo desde una computadora, para acceder a las ventajas de zoom, descarga y otras linduras de la edición e-book.

Para acceder al libro, Clic Aquí

Pueden enviar la siguiente liga directa a sus amigos para que conozcan esta edición
http://www.ajedrezcaballerosdeltablero.com/archivos/Leyendas-del-ajedrez/

29Jul/150

Un problema del año 1236

4

Alfonso X "El sabio", tuvo fama de ser un gobernante que se preocupó por cultivar a su pueblo y rodearse de sabios, artistas y músicos. Entre muchísima obra de cultura, tuvo la feliz idea de encargar un libro de juegos, el primero en europa, que contenía instrucciones y partidas para jugar correctamente al ajedrez, los dados y el backgammon.

El nombre del libro, cuyo único ejemplar se encuentra en la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid es "Libro de Juegos" o "Libro de Axedrez, Dados y Tablas", y es una verdadera obra de arte, ilustrado con miniaturas coloreadas y con aplicaciones de hoja de oro.

Para un artículo posterior dejo la reseña del libro y sus contenidos, y una semblanza breve de Alfonso X. Por ahora me interesa mostrarles el primer problema de ajedrez del libro, ya que es el más antiguo que fue puesto en un libro en occidente. Data del año de 1236.

Previo a las explicaciones de las posiciones y reglas del ajedrez y otros juegos, Alfonso X narra un relato con el que explica por que escribe sobre esos juegos.
He aquí la redacción original, en caracteres modernos, y después una traducción mía para aquellos que no les guste leer español del siglo xiii...

Segunt cuenta en las ystorias antiguas en India la mayor ouo un Rey que amaua mucho los sabios & tenielos siempre consigo. & fazieles mucho amenudo razonar sobre los fechos que nascien delas cosas. E destos auie y tres que tenien sennas razones. El uno dizie que mas ualie seso que uentura. Ca el que uiuie por el seso; fazie sus cosas ordenadamientre. & aun que perdiesse; que no auie y culpa. pues que fazie lo quel conuinie. Ell otro dizie que mas ualie uentura que seso. ca si uentura ouiesse de perder o de ganar; que por ningun seso que ouiesse; non podrie estorcer dello. El tercero dizie que era meior qui pudiesse ueuir tomando delo uno & delo al. ca esto era cordura. ca en el seso quanto meior era; tanto auie y mayor cuydado como se pudiesse fazer complidamientre. E otrossi en la uentura quanto mayor era; que tanto auie y mayor peligro por que no es cosa cierta. Mas la cordura derecha era; tomar del seso aquello que entendiesse omne que mas su pro fuesse. & dela uentura guardarse omne de su danno lo mas que pudiesse & ayudarse della en lo que fuesse su pro. 
E desque ouieron dichas sus razones much affincadas;mandoles el Rey quel aduxiesse ende cadauno muestra de prueua daquello que dizien. & dioles plazo; qual le demandaron. & ellos fueron se & cataron sus libros; cadauno segunt su razon. E quando llego el plazo; uinieron cada unos antel Rey con su muestra. 
E el que tenie razon del seso; troxo el acedrex con sus iuegos mostrando que el que mayor seso ouiesse; & estudiesse aperçebudo podrie uencer all otro. 
E el segundo que tenie la razon dela uentura troxo los dados mostrando que no ualie nada el seso si no la uentura. segunt parescie por la suerte llegando el omne por ella a pro o a danno. 
El tercero que dizie que era meior tomar delo uno & delo al; troxo el tablero con sus tablas contadas & puestas en sus casas ordenadamientre. & con sus dados; que las mouiessen pora iugar segunt se muestra en este libro que fabla apartadamientre desto. en que faze entender que por el iuego dellas; que el qui las sopiere bien iogar. que aun que la suerte delos dados le sea contraria; que por su cordura podra iogar con las tablas de manera que esquiuara el danno quel puede uenir por la auentura delos dados.

Mi traducción:
Según cuentan las historias antiguas de la India Mayor, hubo un rey que amaba mucho a los sabios y los tenía siempre a su lado y les hacía razonar a menudo sobre los hechos que surgieren de las cosas. Y de esos sabios había tres que tenían muy buen raciocinio. Uno decía que vale más la inteligencia que la suerte, porque el que vive de su inteligencia hace las cosas ordenadamente y aunque perdiera algo no tendría la culpa porque estaría siempre haciendo lo que conviene.

Otro decía que valía más la suerte que la inteligencia, porque si por fortuna tuviera que ganar o perder, por más inteligencia que tuviera no podría zafarse de eso.

El tercero decía que era mejor que se pudiese vivir tomando de una y otra pues eso era cordura.Porque con la inteligencia cuanta más hubiera y se pusiera cuidado, se podrían hacer las cosas correctamente y también con la suerte mientras más hubiera era mejor, pero también era mayor el peligro, porque no era cosa segura,pero la cordura es cosa derecha.Tomar de la inteligencia aquello que se entendiera que fuera lo más indicado para su bien y cuidarse de la fortuna todo lo que pudiera ser en su daño y ayudarse con ella en lo que fuera para su bien.

Y como dijeron sus razones de manera muy segura, el rey les mandó a que llevara cada uno prueba de lo que decían y les dió el plazo que ellos pidieron y los tres se fueron y consultaron sus libros, cada uno según su idea. Y cuando llegó el plazo vinieron con el rey, cada uno con su muestra.

El que razonaba que era mejor la inteligencia, trajo el ajedrez con sus juegos, probando que el que tuviera mejor inteligencia y estuviera atento podría vencer al otro.

El segundo, que razonaba que era mejor la fortuna, trajo los dados, mostrando que nada valía la inteligencia sino la fortuna, que según aparecía la suerte al hombre llegaba provecho o daño.

El tercero, que decía que era mejor tomar de ambas, trajo el tablero de chaquete (backgammon) con sus trebejos ordenados en sus casillas y sus dados, y que los moviesen para jugar según se muestra en este libro en un apartado en el que hace entender como se juegan, y que el que las supiera jugar bien, aún con que fuese contraria la suerte de los dados, por su cordura podrá jugar de manera que esquivará el daño que pudiese venir por la mala fortuna de los dados.

Ahora el problema más antiguo.

11

Para comprender las jugadas es necesario notar que, aunque el acomodo de las piezas era similar al ajedrez contemporáneo, existían dos diferencias notables. En lugar de la actual Dama, o Reina, abía una pieza llamada Al-Ferza (el visir) que no tenía el gran poder de la actual monarca, Solo podia mover a una casilla adyacente en diagonal, hacia adelante o hacia atrás. Ejemplo: Si situamos la dama en la casilla "c3", solo podría mover a: d4-b4-b2-d2.

Pero hay algo diferente en el movimiento de la Alferza en el Libro de Ajedrez del rey Sabio. En su primer movimiento podía saltar a una tercera casilla, incluso por encima de las piezas como el caballo, pero sin poder capturar ninguna pieza enemiga. Este primer movimiento podía ser en linea recta como la torre o en diagonal como el alfil, pero solo el primer movimiento, por eso cuando un peón coronaba, solo podía convertirse en alferza y podía repetir este "triple salto", pues al fin y al cabo era su primer movimiento.

El Al-Fil (el elefante) movia como las actuales damas, de tres en tres sin tener control sobre la casilla del centro, hubiese o no piezas en ella. El peón al coronar solo podía convertirse en dama y saltar tres casillas en el movimiento siguiente a la coronación. El enroque no existía.

El diseño de las piezas de este diagrama, está basado en aquel del libro de Alfonso X.

piezas-AlfonsoX

Traten de resolver con esas reglas la siguiente posición. Juegan las blancas y las negras para no caer en jaque mate están obligadas a entablar... ¡en 16 jugadas!


Para ver la solución basta con pasar el mouse sobre el diagrama sin hacer clic y dejarlo ahí hasta terminar la animación.

23Jul/150

Un incunable sobre ajedrez

b23374548_0007

Repetición de amores e arte de axedrez con CL iuegos de partido.
La obra compuesta circa 1495, de Luis Ramírez de Lucena, de quien hablé en un artículo anterior, es un incunable cuya primera edición es del año 1496-7. Para poner el escenario de referencia, pensemos que en 1452, Gutenberg da comienzo a la edición de la Biblia de 42 líneas (también conocida como Biblia de Gutenberg), con tipo móvil y una máquina (basada en los tórculos de madera para sacar el jugo de la uva) que permitía la hechura de varios libros al mismo tiempo.
Este libro de ajedrez, es pues, el más antiguo libro impreso con ese tema.
Según la "wiki" Lucena enunció más o menos someramente (yo diría demasiado someramente) los principales planteamientos actuales de aperturas, como por ejemplo el Giuoco piano de la apertura italiana, la apertura española, el gambito de rey, la apertura de peón de dama, las defensas que hoy se conocen con el nombre de la defensa Philidor, la defensa Petrov, la defensa francesa, la defensa holandesa, y los fianchettos de rey o de dama, la apertura de alfil, y otras que posteriormente se ha atribuido a ajedrecistas más modernos.

Incluye las ideas fundamentales del desarrollo de las piezas, los problemas del avance de los peones, sobre todo los del enroque, la importancia de ocupar el centro, la de abrir líneas para los alfiles, la torre y la dama.

Leer el libro es un deleite, ya que permite saborear la manera en que platicaban los españoles de esa época, y nos damos cuenta de algunas costumbres y modos de pensar. Leerlo no es difícil si se conocen los caracteres de la época, que por lo demás son muy fáciles de aprender. Algunas palabras son ya desusadas y otras tienen una pronunciación muy diferente a la actual, pero todo ello da un carácter muy sabroso a la narración.

Es de mencionar que la notación que utilizó Lucena para explicar sus diagramas es muy ingeniosa, con dibujos para las piezas y colocando letras en las casillas que se utilizarán en la combinación. Son 150 posiciones, algunas con las reglas antiguas y otras con las modernas. No tiene el libro ninguna partida completa y la explicación de las reglas es narrativa, comentando planes básicos sobre como obtener ventaja, como defender al rey y hasta como colocar al oponente en desventaja si nos ponemos con el sol a nuestra espalda (!).

El libro tiene una parte inicial con una disquisición filosófica de Lucena, basada en su lectura de autores clásicos (no ajedrecistas) y tiene una parte dedicada a su señora. Pasar los folios del libro es una experiencia notable si, como a mi, les gusta imaginar como era que lo leían en aquella época, solo los privilegiados que por fortuna (nunca mejor usado el término) o por azares del destino pudieron aprender a leer y tener en sus manos un libro. Objeto preciadísimo, encapsulador de conocimientos, "artificios" y secretos que ahora, con el smartphone en la bolsa, menospreciamos y evitamos con el pretexto de que "todo está en google". La curia con que fue impreso, usando diagramas xilografiados para cada posición, y el cuidado con que fue armada la tipografía y el cálculo del tamaño para que cada explicación quedase en una hoja, es algo que ahora no nos detenemos a pensar y que sin embargo tomó mucho esfuerzo y tiempo que se vió coronado con un bellísimo ejemplar con estilo gráfico propio y que sin duda formó parte del imaginario cultural de muchos siglos posteriores.

El diseño de las piezas, las cenefas con motivos florales de cada diagrama enmarcando los tableros, las tipografías esgrafiadas en las "casas" (casillas) y "barras" (filas) y las capitulares empleados para iniciar párrafo... un viaje a un mundo con olor a cueros, maderas, tintas, un mundo de cuchilladas, perfumes, y sudores. Manchas de morcilla, vino o cera se pueden apreciar en los folios de los ejemplares que han sobrevivido 500 años, y me queda claro que quien pasó sus ojos por este tratado, quedó inoculado con la magia del ajedrez, sus vericuetos geométricos, sus saltos de caballo, sus jaques a la descubierta y sus reyezuelos de madera, defendidos por jugadores que Lucena conoció en sus viajes a Roma, a Paris y por España. El mismo Lucena defendió la partida de su vida en un tablero más peligroso, en una era donde ser español era partenecer al imperio, pero si se era judío, como él se estaba al borde del precipicio. El mundo se hacía pequeño con el decubrimiento de América, y la cartografía (el conocimiento del tablero mundial) necesitaba nuevas tecnologías. El tiempo comenzó a medirse de manera compulsiva y el primer empujón tecnológico iniciaba la desquiciante carrera por saberlo todo que no ha terminado en nuestros días. Por eso es sorprendente el amor enorme que tuvo que haber tenido para llevar a cabo la tremenda empresa que suponía imprimir un libro... y sobre un tema que solo a los filósofos trashumantes, como él, que lo mismo entendían que una partida de ajedrez era un momento de creación e inteligencia que gozaban unabuena discusión sobre los cásicos o esperaban casar bien con una moza de buena dote, interesaba, consumía y apasionaba.

Gracias Lucena por permitirme la repetición de esos amores, a través de folios, diagramas y "lances", en el artilugio entintado previo a la andanada cibernética y al "chess e-book".

Para todo aquel que quiera gozar, como yo lo hice, el libro de Lucena, armé un ejemplar electrónico "facsimilar" basado en la copia escaneada de la Universidad Complutense (la copia de la Biblioteca San Román está más oscura y llena de notas al margen), en el que se pueden pasar los folios como si fuese un libro, se puede hacer zoom  e imprimir y no es necesario estar conectado al internet para leerlo en casa después de descargarlo.
Pueden descargar el archivo ejecutable (comprimido en un zip) de esta liga. Les aseguro que no tiene virus, aunque hay algunos antivirus que no permiten descargar archivos ".exe". Si es su caso, deshabiliten el antivirus para la descarga, descompriman el archivo y vuelvan a conectar el antivirus.

Otra opción es pedirme el archivo en una memoria usb... cosa que haré si el tiempo me lo permite.
Pesa cerca de 300 megas, y está en alta resolución.

18Dic/140

Más análisis retrospectivo

Otro de Smullyan:
¿Cuál de las dos torres negras es la torre de rey?
Ningún rey o dama ha movido y las blancas pueden enrocar.
¿Alguien puede deducirlo a partir de esos datos?

smullyan2

11Oct/140

Dos posiciones interesantes

Esta composición es de J. Negro, y salió en el libro de Máximo Borrel "Ajedrez Brillante".
¿Como se llega esta posición en 5 jugadas por bando?

5jugadas

 


 

Y esta fue publicada en la desaparecida revista estadounidense "Chess Review".
¿Es legal la posición? Demostrarlo con jugadas

11jugadas

 

23Jul/140

La deducción de Sherlock

Como prometí, aquí les pongo la solución al problema de la semana pasada.

problema sherlock

¿Qué pieza es la que está en h4?
Dejo a Smullyan relatarlo:

Ansiosos, los tres nos sentamos a la mesa de ajedrez;  Holmes se quedó de pie, disertando; parecía un profesor dirigiéndose a tres estudiantes universitarios.
—La primera pista —comenzó Holmes— es obviamente que el rey negro está en jaque de la torre en d7. ¿Cómo hicieron las blancas para dar ese jaque? Esto me detuvo por un minuto, hasta que me di cuenta de que la última jugada del blanco debe haber si­do un peón en c7 comiendo una pieza negra en d8 y coronándose torre blanca.
—Sí -sonrió Robert Palmerston— ésa fue una de mis jugadas excéntricas.
Holmes continuó: -Pues bien, la siguiente pregunta que consideré fue ¿qué pieza blanca en d8 había comido el peón blanco? No podía ser una torre, ya que dicha torre estaría poniendo en jaque al rey blanco, y no habría tenido casilla de donde venir para dar ese jaque. Tampoco podría una pieza blanca —suponiendo que la pieza desconocida fuera blanca— haber movido de cualquiera de las casillas e8, f8 ó g8 para descubrir este jaque. Por lo tanto, la pieza negra recién comida en d8 no fue una torre. De igual manera, no pudo haber sido una dama.
—Un momento -interrumpí sin pensar-, ¿Por qué no podría haber sido una dama negra que vino en diagonal, por ejemplo desde b6?
—Porque —dijo Holmes— antes de que la pieza fuera comiida, había un peón en c7. —Me sentí como un tonto, y decidí no
volver a interrumpir. —Por lo tanto —continuó Holmes— la pieza debe haber sido un caballo o un alfd.
-Un momento —dije, olvidando mi decisión.- ¿Cómo es posible que sea un caballo negro, si ya hay dos caballos negros en el tablero?
—Dígame, Watson —dijo Holmes algo irritado- ¿por qué siempre descarta la posibilidad de una subcoronación? —Sintiéndome más tonto que nunca, decidí por segunda vez limitarme a escuchar.
—Por supuesto podría haber sido un caballo —prosiguió Holmes-. Sólo que si lo fue, entonces éste o cualquiera de los otros dos caballos i egros debe haber sido promovido.’ -Por alguna oculta razón, Arthur Palmerston empalideció al oír esto. -Por otro lado —continuó Holmes— si fue un alfil, debe haber sido un alfil pro­movido.
En este punto nuevamente no pude contenerme: — ¿Por qué? -pregunté.
—Porque — contestó Holmes, esta vez con más cortesía— el alfil original en f8 cayó en su propia casilla, ya que ninguno de los peones en e7 y g7 ha movido para dejarlo salir.
—Claro — repliqué.
—Pues bien —continuó Holmes- en este punto me di cuenta de que en algún momento en el transcurso de la partida, un peón blanco también se había subcoronado.
— ¡Es sorprendente! —dijo Arthur Palmerston.— En efecto, subcoroné, y esa fue una de mis jugadas excéntricas. Robert y yo predijimos que descubriría la subcoronación de Robert, ¡pero me sorprende que haya encontrado pistas que lo guiaran hasta la mía!
—Son elementales —dijo Holmes— de verdad elementales. La parte más interesante del análisis está por venir. Ahora bien, a esta altura estaba en condiciones de deducir que la pieza faltante era blanca.
—¿Cómo? —inquirió Robert Palmerston.
-No podía ser una torre o una dama negras, ya que en ese caso ambos reyes estarían ahora simultáneamente en jaque.
-Ya veo.
—No podía ser un peón negro, ya que sólo falta un peón blanco, que ya sabemos se coronó alfil o caballo. Finalmente, no pudo haber sido otro caballo negro, ni el alfil en f8 ni, por supuesto, otro alfil promovido, ya que esto involucraría una coronación extra, y sólo falta un peón negro. Por lo tanto la pieza desconocida debe ser blanca.
— ¡Brillante! —aseguró Robert Palmerston.
—Ahora viene la parte difícil —dijo Holmes.— ¿Qué pieza blanca es? Evidentemente no puede ser un peón, ya que el único peón blanco que falta se coronó torre. En consecuencia, la desco­nocida es una dama, una torre, un alfil o un caballo, pero, ¿cuál? Al principio traté de eliminar posibilidades una por una, pero no tuve éxito. En este punto empecé a sospechar con tristeza que el problema no tuviera solución. ¡Pero repentinamente tuve una idea! Si resultaba -y resultó- ¡podría eliminar tres de las cuatro posibilidades de un solo golpe!
—Primero me pregunté cuál de los peones negros se había coronado. No tuve problema; el peón en a6 venía de b7, los peones de c5 y d6 deben haber venido desde c7 y d7, por lo tanto el peón en c4 debe haber venido desde f7. En consecuencia, el peón faltan- te viene de h7. Entonces me pregunté, ¿en qué casilla se coronó el peón faltante ? Esto también fue bastante fácil; no pudo haber marchado derecho por la fila h, ya que el peón blanco en h2 aún no ha movido. Por lo tanto el peón negro comió por lo menos una pieza. No pudo haber comido más de una pieza ya que hay once piezas blancas en el tablero, incluso la desconocida en h4, de la que ahora sabemos es blanca. Por lo tanto faltan cinco piezas blancas. Una de ellas fue comida por el peón en aó; otras tres fueron comi­das por el peón en c4, que a su vez vino de f7. Esto justifica cuatro de las cinco faltantes, por lp tanto el peón en h7 no pudo haber co­mido más de una. De esta manera, este peón comió exactamente una pieza, la cual se coronó en gl.
—Saben —interrumpió Arthur Palmerston— ¡realmente es al­go extraño lo que se siente cuando nuestras jugadas pasadas han sido rastreadas con tanta precisión por la lógica más inflexible!
—Bien —dijo Holmes riéndose— el final ya está casi a la vista, y ahora viene la parte más delicada de todo el análisis. Por alguna razón me dejó intrigado la siguiente pregunta: sabemos que el peón en h7 comió una pieza blanca en algún lugar de la fila g, pero, ¿en qué casilla? A primera vista pareciera que fue en g2 detrás del peón blanco en g3. Pero, ¿es eso necesariamente cierto? ¿En realidad no
pudo el peón en g3 haber venido de f2, dejando la fila g libre para el avance del peón negro? Bien, supongamos que el peón en g3 real­mente vino de f2, en ese caso comió una pieza. Eso significa que el peón en d8 -ahora bajo la forma de una torre promovida- tiene que haber venido desde g2, habiendo comido cinco piezas; cuatro para ir desde g2 hasta c6, y una más para ir desde c7 hasta d8. Esta posibilidad entraña un total de seis piezas negras comidas. Ahora, hay exactamente seis piezas negras que faltan, ¡asi que a primera vista lo que dije parecería posible!
—¿Y por qué no es posible? -pregunté.
—¡Ah, Watson! —contestó Holmes casi con perversidad— ¡no debemos olvidar que el alfil negro en f8 nunca salió al tablero, sino que fue comido en su propia casilla!
—Por supuesto —repliqué.
—Así que, caballeros, esta posibilidad ¡incluiría una pieza más que fue comida! De ahí que el peón en g3 no vino desde f2. Y el peón negro coronado sí comió una pieza en g2.
—¿Por qué habla con tanto lujo de detalles? —pregunté— ¿Es en realidad relevante?
—¿Que si es relevante? —dijo Holmes, casi gritando.— ¡Relevante! ¡Esto resuelve todo el problema! —exclamó con aire de triunfo.
—¿Cómo? —pregunté.
—Porque g2 es una casilla blanca. Por tanto, el peón blanco coronado comió en una casilla blanca. Y el peón en a6 comió su pieza en una casilla blanca. Y el peón en c4 comió sus tres piezas en casillas blancas. Entonces todas las cinco piezas blancas faltantes fueron comidas en casillas blancas. Pero, la única pieza blanca que no puede ser comida en una casilla blanca es el alfil en el. Si la pieza desconocida en h4 no es el alfil que acabo de mencionar, entonces este alfil tendría que ser una de las cinco piezas faltantes, comida en una casilla blanca: lo cual es imposible. Por tanto, caballeros, vuestra misteriosa pieza es un alfil blanco.
Los tres permanecimos sentados, enmudecidos. Había sido una de las deducciones lógicas más sorprendentes que yo hubiera visto. Si para mí todo esto fue sorprendente, puedo imaginarme el efecto pavoroso que debe de haber tenido en los jugadores que en todo momento sabían que se trataba de un alfil. Y en ese momento, como por capricho del destino, el mayordomo solemnemente entró en la habitación sosteniendo el alfil blanco en la mano y, depositándolo sobre la mesa, anunció: —La pieza faltante ha sido hallada, caballeros.

Hay que comprar ese libro. En español está editado por Gedisa y se llama "Juegos y problemas de ajedrez para Sherlock Holmes"
Disfruté también (y resolví todos los problemas!) "The chess mysteries of the arabian knights" Con nombre en español mal traducido , también de Gedisa, como "Juegos de ajedrez y los misteriosos caballos de Arabia".

17Jul/140

Ajedrez y Sherlock Holmes

smullyan

Raymond Smullyan es un reconocido matemático, lógico, filósofo, mago y humorista norteamericano que tiene una buena cantidad de problemas de ajedrez poco convencionales.
Entre sus libros sobre ese tema, destaca "The chess mysteries of Sherlock Holmes", en el que a través de una serie de entrañables relatos nos presenta escenas donde el detective inglés, en sus ratos libres, visita clubes de ajedrez con su inseparable Dr. Watson resolviendo enigmas ajedrecísticos a diestra y siniestra. El asunto entretenido de los problemas que presenta Smullyan en el libro es que se trata de problemas de "análisis retrospectivo".
En este tipo de problemas, el enunciado pide que a partir de la posición en el tablero, y deduciendo qué sucedió en él, "adivine" tal o cual situación.
Para muestra un botón…

En el siguiente diagrama (foto) en el tablero aparece una moneda en lugar de una pieza que se perdió. Sherlock Holmes deduce (bajo apuesta) qué pieza es, demostrándolo con su análisis de lo que tuvo que haber sucedido en la partida para llegar a esa posición.
¿Alguien de ustedes puede saber de que pieza se trata (y decir por qué)?

sherlock-1

La semana que entra les pongo en el blog la solución, y, si tienen oportunidad, consigan alguno de los libros de acertijos lógicos, matemáticos o de problemas ajedrecísticos de Raymond. Será una buena inversión hacerse de uno de ellos…

Foto de Smullyan: "Smullyan" by McTutor History of Mathematics - http://www-history.mcs.st-and.ac.uk/PictDisplay/Smullyan.html. Via Wikimedia Commons - http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Smullyan.jpeg#mediaviewer/File:Smullyan.jpeg.