Ajedrez Caballeros del Tablero
23Jul/150

Un incunable sobre ajedrez

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Repetición de amores e arte de axedrez con CL iuegos de partido.
La obra compuesta circa 1495, de Luis Ramírez de Lucena, de quien hablé en un artículo anterior, es un incunable cuya primera edición es del año 1496-7. Para poner el escenario de referencia, pensemos que en 1452, Gutenberg da comienzo a la edición de la Biblia de 42 líneas (también conocida como Biblia de Gutenberg), con tipo móvil y una máquina (basada en los tórculos de madera para sacar el jugo de la uva) que permitía la hechura de varios libros al mismo tiempo.
Este libro de ajedrez, es pues, el más antiguo libro impreso con ese tema.
Según la "wiki" Lucena enunció más o menos someramente (yo diría demasiado someramente) los principales planteamientos actuales de aperturas, como por ejemplo el Giuoco piano de la apertura italiana, la apertura española, el gambito de rey, la apertura de peón de dama, las defensas que hoy se conocen con el nombre de la defensa Philidor, la defensa Petrov, la defensa francesa, la defensa holandesa, y los fianchettos de rey o de dama, la apertura de alfil, y otras que posteriormente se ha atribuido a ajedrecistas más modernos.

Incluye las ideas fundamentales del desarrollo de las piezas, los problemas del avance de los peones, sobre todo los del enroque, la importancia de ocupar el centro, la de abrir líneas para los alfiles, la torre y la dama.

Leer el libro es un deleite, ya que permite saborear la manera en que platicaban los españoles de esa época, y nos damos cuenta de algunas costumbres y modos de pensar. Leerlo no es difícil si se conocen los caracteres de la época, que por lo demás son muy fáciles de aprender. Algunas palabras son ya desusadas y otras tienen una pronunciación muy diferente a la actual, pero todo ello da un carácter muy sabroso a la narración.

Es de mencionar que la notación que utilizó Lucena para explicar sus diagramas es muy ingeniosa, con dibujos para las piezas y colocando letras en las casillas que se utilizarán en la combinación. Son 150 posiciones, algunas con las reglas antiguas y otras con las modernas. No tiene el libro ninguna partida completa y la explicación de las reglas es narrativa, comentando planes básicos sobre como obtener ventaja, como defender al rey y hasta como colocar al oponente en desventaja si nos ponemos con el sol a nuestra espalda (!).

El libro tiene una parte inicial con una disquisición filosófica de Lucena, basada en su lectura de autores clásicos (no ajedrecistas) y tiene una parte dedicada a su señora. Pasar los folios del libro es una experiencia notable si, como a mi, les gusta imaginar como era que lo leían en aquella época, solo los privilegiados que por fortuna (nunca mejor usado el término) o por azares del destino pudieron aprender a leer y tener en sus manos un libro. Objeto preciadísimo, encapsulador de conocimientos, "artificios" y secretos que ahora, con el smartphone en la bolsa, menospreciamos y evitamos con el pretexto de que "todo está en google". La curia con que fue impreso, usando diagramas xilografiados para cada posición, y el cuidado con que fue armada la tipografía y el cálculo del tamaño para que cada explicación quedase en una hoja, es algo que ahora no nos detenemos a pensar y que sin embargo tomó mucho esfuerzo y tiempo que se vió coronado con un bellísimo ejemplar con estilo gráfico propio y que sin duda formó parte del imaginario cultural de muchos siglos posteriores.

El diseño de las piezas, las cenefas con motivos florales de cada diagrama enmarcando los tableros, las tipografías esgrafiadas en las "casas" (casillas) y "barras" (filas) y las capitulares empleados para iniciar párrafo... un viaje a un mundo con olor a cueros, maderas, tintas, un mundo de cuchilladas, perfumes, y sudores. Manchas de morcilla, vino o cera se pueden apreciar en los folios de los ejemplares que han sobrevivido 500 años, y me queda claro que quien pasó sus ojos por este tratado, quedó inoculado con la magia del ajedrez, sus vericuetos geométricos, sus saltos de caballo, sus jaques a la descubierta y sus reyezuelos de madera, defendidos por jugadores que Lucena conoció en sus viajes a Roma, a Paris y por España. El mismo Lucena defendió la partida de su vida en un tablero más peligroso, en una era donde ser español era partenecer al imperio, pero si se era judío, como él se estaba al borde del precipicio. El mundo se hacía pequeño con el decubrimiento de América, y la cartografía (el conocimiento del tablero mundial) necesitaba nuevas tecnologías. El tiempo comenzó a medirse de manera compulsiva y el primer empujón tecnológico iniciaba la desquiciante carrera por saberlo todo que no ha terminado en nuestros días. Por eso es sorprendente el amor enorme que tuvo que haber tenido para llevar a cabo la tremenda empresa que suponía imprimir un libro... y sobre un tema que solo a los filósofos trashumantes, como él, que lo mismo entendían que una partida de ajedrez era un momento de creación e inteligencia que gozaban unabuena discusión sobre los cásicos o esperaban casar bien con una moza de buena dote, interesaba, consumía y apasionaba.

Gracias Lucena por permitirme la repetición de esos amores, a través de folios, diagramas y "lances", en el artilugio entintado previo a la andanada cibernética y al "chess e-book".

Para todo aquel que quiera gozar, como yo lo hice, el libro de Lucena, armé un ejemplar electrónico "facsimilar" basado en la copia escaneada de la Universidad Complutense (la copia de la Biblioteca San Román está más oscura y llena de notas al margen), en el que se pueden pasar los folios como si fuese un libro, se puede hacer zoom  e imprimir y no es necesario estar conectado al internet para leerlo en casa después de descargarlo.
Pueden descargar el archivo ejecutable (comprimido en un zip) de esta liga. Les aseguro que no tiene virus, aunque hay algunos antivirus que no permiten descargar archivos ".exe". Si es su caso, deshabiliten el antivirus para la descarga, descompriman el archivo y vuelvan a conectar el antivirus.

Otra opción es pedirme el archivo en una memoria usb... cosa que haré si el tiempo me lo permite.
Pesa cerca de 300 megas, y está en alta resolución.

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