Ajedrez Caballeros del Tablero
7May/22Off

Una anécdota que cuenta Averbakh…

"Master Averbach" 1944

El día de hoy falleció, a los 100 años recién estrenados,  el decano del ajedrez mundial, el GM Yuri Averbakh.
Biografías de este ilustre ajedrecista las hay a montones, así que aquí solo pondré, a manera de homenaje, un artículo que él mismo escribió para su libro "Lecturas de Ajedrez", mismo que muchos jugadores mexicanos gozamos en la excelente colección "Escaques", de libros de ajedrez en los años 7o's .
El escenario es la Rusia de la recién terminada II Guerra Mundial, en la Cd. de Leningrado, actual San Petersburgo. Aciagos años donde la coleta del asedio alemán aún clavaba su aguijón en la población.
Cuesta trabajo pensar que los análisis que trae el artículo hubieran sido estudiados con tanta precisión, más ahora que una tabla de finales nos indica en segundos las mismas conclusiones que Bronstein y Averbakh tuvieron en 1946.
El artículo mencionado estaba en notación descriptiva, y lo he pasado a algebraica para las nuevas generaciones. Puse también un visor de pgn donde se pueden seguir cómodamente los análisis.
Los dejo con el artículo:

EL ENIGMA DE UNA POSICION
Por Yuri Averbakh

Los aficionados al ajedrez recordarán mucho tiempo el dramático desafío entre Miguel Tal y Bent Larsen. Los entendidos estimaron que el danés no era un adversario peligroso para Tal, pues el resultado de anteriores encuentros era de tres a cero a favor del maestro de Riga y le auguraron una victoria fácil. Pero la realidad fue muy distinta; la competición transcurrió en una lucha equilibrada.
Larsen ganó la primera partida, y Tal igualó inmediatamente el resultado. Después de dos empates, Larsen consiguió una segunda victoria. Pero Tal equilibró en seguida el resultado. Cuando estaban empatados a tres puntos el telégrafo trajo la noticia de que en la séptima partida Tal llevaba dos peones de ventaja al ser aplazada. Los admiradores del talentoso «mago» de Riga se animaron; por fin, el ex campeón del mundo ganaba. Mas, al proseguirla, acabó en tablas. Al día siguiente estaba yo en la redacción de la revista «Ajedrez en la U.R.S.S.», cuando se abrió la puerta y apareció el gran maestro Bronstein. Tras saludarme, se dirigió a un tablero. ¡A propósito, nuestra redacción es la única oficina, en Moscú, en cuyas mesas hay tableros de ajedrez durante la jornada de trabajo! Bronstein colocó unas piezas en el tablero, y exclamó:
—¡La posición crítica en la séptima partida Larsen-Tal hace veinte años que la analizamos! ¿Lo recuerdas?

¡Cómo no recordarlo!
En 1946, Bronstein y yo participamos en la semifinal del Campeonato de la U.R.S.S. en Leningrado. Era el primer año de la posguerra y había establecido el sistema de cartillas de racionamiento, debido a la carestía.
Una noche, vino a verme. La visita del futuro gran maestro no fue por asuntos del ajedrez, sino para preguntarme si tenía algo de comer. Cenamos. Luego, dispuso en el tablero la siguiente posición.

Posición que se parece a la de la partida Larsen-Tal, y era la de Bronstein en una partida suspendida en la que éste jugaba las negras.
—¡Es sorprendente! —dijo él—. Al parecer, la situación de las negras es desesperanzados; sin embargo, no veo que las blancas tengan probabilidad de ganar. Al diferirse la partida, mi oponente estaba convencido de su victoria, apoyándose en la siguiente variante:
1. Ta7+, Rh6; 2. Tb7, Cg3; 3. Tb3, Ch5; 4. Th3, Rg7; 5. f5, Rf7; 6. f6.
—Y las negras deben rendirse —prosiguió diciendo—. Cuando me dirigía a casa pensé que el rey no tiene por qué protegerse con el peón, sino retirarse a la casilla f8. Entonces puede el rey blanco avanzar, caso que se aparte de su peón. Si da un rodeo para dirigirse al escaque g5, me da tiempo a situar el caballo en e6 y cortarle el acceso a la casilla de referencia. ¿Crees que las blancas pueden abrir brecha en una fortaleza así?
Con interés, nos ocupamos en el análisis; el día siguiente era jornada de descanso en el torneo. Primeramente, intentamos adelantar el rey y dejar abandonado el peón. Este intento fue un fracaso:
1. Ta7+, Rf8; 2. Re6, Cf4+; 3. Rf6, Cd5 + ; 4. Rxg6, Ce7 + ; 5. Rf6 Cg8+; 6. Re6, Ch6.
Y se produce la conocida posición, que la teoría da por tablas. Parece ser que se produjo por primera vez en una partida Steinitz- Neumann, celebrada en el Torneo de Baden-Baden el año 1875, el futuro campeón del mundo logró fácilmente la victoria, porque su adversario contestó a 7. Th7, con 7. ..., Cg4. Esta posición es actualmente elemental; cualquier principiante sabe que el caballo no debe alejarse del rey y que se debe jugar 7. ..., Cg8.
Intentamos maniobrar con la torre; pero no obtuvimos ningún resultado satisfactorio. Ahora no recuerdo de quién partió la genial idea de sacrificar el peón no sin antes mejorar la posición de la torre. De esta manera, hallamos el sutil movimiento:
2. Td7!, Rg8.
Las negras no tienen otra contestación, porque a 2. Re8, sucede 3. Th7, Rf8; 4. f5, y pierden. El rey blanco se lanzó de nuevo al ataque:
3. Re6!, Cxf4+; 4. Rf6.
Con un esfuerzo común, hallamos la siguiente variante:
4. Ch5+; 5. Rxg6, Cf4+; 6. Rg5, Ce6+; 7. Rf5, Cf4;
8. Td4, Ch5+; 9. Rg6, y se pierde el caballo.
Emocionados, nos miramos uno a otro. ¿Era posible que las blancas pudiesen ganar? Tratamos de encontrar nuevas posibilidades de salvación. ¿Qué pasaría si no se tomaba el peón?
Ay, este plan fue pronto desechado! Pues a 3. ..., Rf8, sucede 4.f7+ y, tras 4. Re8; 5. Tf6! o 4. Rg8; 5. Re7, Rh8; 6. Rf8, las blancas alcanzan sin dificultades la victoria.
David no sabía si alegrarse o llorar. Sin duda, es lamentable saber que no se puede evitar la derrota. Con todo, ¡qué interesante era conocer la variante que daba la victoria! Y, por supuesto, estábamos orgullosos de haber acertado el enigma de esta posición, que realmente es un verdadero estudio.
Con impaciencia, esperamos el día de la terminación de la partida; particularmente Bronstein.
El que está perdido se coge a un clavo ardiendo. Y él cifraba sus esperanzas en la remota posibilidad de que su adversario no diese con este sutil movimiento, que proporcionaba la victoria.
Al continuar la partida, se vio que su oponente no veía la forma de ganarla y jugó 1. f5, el juego acabó en un empate. Nadie puede imaginarse la sorpresa que le causó mostrarle que podía haberla ganado.
La posición reflejada en el diagrama núm. 20 no era conocida en la teoría de los finales de partida. Analicé los finales semejantes a los representados en el penúltimo y último diagrama en todas las posiciones posibles del peón en el tablero. Resultó que esta posición es un caso único y su resultado normal había sido tablas hasta entonces.
Su análisis se publicó para conocimiento del mundo del ajedrez.
Después de esto, el lector comprenderá qué sucedió al proseguirse la séptima partida del match Larsen-Tal. El primero entregó una calidad por los dos peones, que el segundo llevaba de ventaja. En el tablero se produjo una posición de las analizadas por mí veinte años atrás. Como Tal no trató de refutar las conclusiones de la teoría (el juego se prolongó treinta movimientos), no logró dar con los resultados arriba citados. Por lo que Larsen fácilmente consiguió hacer tablas.

 

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