Ajedrez Caballeros del Tablero
19Abr/200

“Una Cuartilla Sobre el Ajedrez”


Colaboración de nuestro compañero ajedrecista
Dr. Moisés R. García Velázquez.

De los enredos del juego ya ni hablar, son tantas sendas laberínticas en tantas variantes que tienden a causar un sueño inquieto las primeras veces que te dedicas a revisarlas.
Muchos juegan por el placer de la competencia, arriesgando y tratando de ganar a ultranza pero con poco sustento en la realidad del tablero. Muchos otros han aprendido a resistir estos embates alocados y vencer al final de la partida por metódico y sistemático aprovechamiento de desventajas, cambiando todas las piezas posibles y comiéndose peoncitos. (Método que no está prohibido claro está). Los hay pocos que conservan todas las piezas y juegan una real batalla en toda su magnitud, sin cometer serios errores, calculan y tratan de sacar ventaja de su visión de variantes y su juicio posicional. Se diría que juegan en función de la posición.
Y esta capacidad de juzgar una posición y decidir si ofrece posibilidades de ventaja, igualdad o desventaja es lo que distingue a un jugador de ajedrez consumado. Tal vez no vea muchas variantes o jugadas adelante pero conoce los planes intrínsecos de las estructuras de peones presentadas, identifica las casillas débiles y las fuertes, las piezas buenas y las piezas malas, la posición segura o insegura del rey y hace planes en general basado en esas características (y otrasmás) y luego empieza a cacular lo que se necesita hacer para llevar a cabo estos planes.
Todos los seres humanos aprendemos por imitación cualquier habilidad, pero luego surge la personalización de la habilidad donde cada individuo le da su propia interpretación.
En el ajedrez sucede los mismo.
Lamentablemente de adultos nos aproximamos a las actividades con el temor del que dirán, de error o de la vergüenza, (rasgo muy adulto) al contrario de lo que hacen los niños, que se pueden caer mil veces y luego luego lo vuelven a intentar.
Esto debería de permitir a todo jugador alcanzar su pleno potencial.
No todos tienen la misma capacidad, hay quienes tienen el talento innato de la visualización y el cálculo, otros tendrán la comprensión posicional y la memoria para retener dichas posiciones.
En una población determinada, habrá malos, regulares buenos y excelentes jugadores de ajedrez.
Si nuestra finalidad no es vivir de esta disciplina, arte, ciencia, deporte o como lo querramos ver, entonces el disfrute de la reproducción de partidas y el juego informal ocasional debería de ser suficiente.
Empero, como dijo Tal, esto es un virus que te infecta sin darte cuenta de que estas infectado.
Si en algo se puede usar el tiempo y disfrutarlo, de modo sano hay que hacerlo.
El ajedrez es una posibilidad. La música, el deporte, el arte son muchas otras áreas donde invertir el tiempo como hobbie o como profesión.
Al final del dia, todos nos guardaremos en igualdad de circunstancias, en la misma tierra, hasta la siguiente partida.

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